La lealtad del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana a Nicolás Maduro
El 10 de agosto, el Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (PNB) reafirmó su lealtad al presidente Nicolás Maduro, luego de que el gobierno de Estados Unidos ofreciera una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a su arresto. Este anuncio ha generado un gran revuelo en Venezuela, pues muchos consideran que se trata de una medida de coerción político-militar que busca desprestigiar al gobierno bolivariano.
El comandante general de la PNB, Rubén Santiago, utilizó su plataforma en Instagram para manifestar su apoyo incondicional a Maduro. Dijo: “Cuente con las armas de la Policía Nacional Bolivariana para defender la revolución”. Este apoyo resalta la unidad y fortaleza de las instituciones venezolanas frente a las amenazas externas, especialmente en tiempos de crisis política y económica.
La respuesta a las acusaciones de narcotráfico, realizadas por la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, fue contundente. Santiago calificó este acto como “infame” e “inescrupuloso”, defendiendo la soberanía venezolana y el honor del presidente. Durante su intervención, subrayó que más de 93,000 funcionarios de la PNB se sentían igualmente indignados por lo que consideran una agresión a su país y su líder.
Diversas entidades y altos funcionarios gubernamentales han expresado su rechazo a las acusaciones de Estados Unidos, manifestando su apoyo a Maduro. Instituciones militares y cuerpos de seguridad, además de países aliados como Cuba, Bolivia, Irán y Nicaragua, han intervenido para calificar la situación como un ataque a la soberanía. Este respaldo establece un sólido frente de defensa para el gobierno madurista, el cual continúa enfrentando presiones internacionales.
En otro contexto, Javier Marcano Tábata, comandante de la Guardia de Honor Presidencial, tachó de “monumento permanente a la mentira” la declaración de Bondi. Además, enfatizó que las acusaciones de narcotráfico constituyen una narrativa dañina que busca crear confusión y desconfianza tanto dentro como fuera de Venezuela. Esto revela el profundo desacuerdo entre las autoridades venezolanas y el gobierno estadounidense así como una clara estrategia para desacreditar a Maduro.
Finalmente, la lealtad manifestada por los cuerpos de seguridad y el rechazo a las acusaciones externas subrayan la polarización política en Venezuela. En este contexto, las autoridades resaltan su disposición para “servir donde considere” Maduro, reflejando una cohesión en el apoyo institucional a su liderazgo. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención la evolución de esta situación, que sigue generando opiniones encontradas y un debate ferviente sobre la soberanía y la legitimidad del poder en Venezuela.


