Título: Descubrimientos inquietantes en Kenia: Cuerpos de seguidores de la Iglesia Internacional de la Buena Noticia en fosas comunes
En un evento dramático, las autoridades de Kenia han recuperado al menos 32 cuerpos de seguidores de la Iglesia Internacional de la Buena Noticia, hallados en una serie de tumbas en Kwa Binzaro, en el condado de Kilifi. Esta situación ha despertado el interés y la preocupación de la comunidad internacional, especialmente tras el informe de una masacre previa, donde más de 430 personas murieron a causa de un ayuno inducido por su líder, Paul Mackenzie. Los cuerpos exhumados recientemente parecen tener un estado de conservación más reciente, lo que indica la posibilidad de actividades sectarias aún en curso.
Los descubrimientos recientes en Kwa Binzaro incluyen siete nuevos cuerpos y numerosos fragmentos humanos. De acuerdo con el patólogo del gobierno, Richard Njoroge, las diferencias en la descomposición de los cuerpos sugieren que algunos fueron enterrados hace solo unas semanas. Esto representa una señal alarmante de la continuidad de las prácticas peligrosas promovidas por la secta de Mackenzie. La situación es tan grave que se han identificado al menos 27 posibles fosas comunes en la zona, lo que plantea reiteradas preguntas sobre la seguridad y la vigilancia comunitaria en regiones vulnerables.
El activista de derechos humanos Walid Sketty ha calificado estos hallazgos como un “desastre que requiere acciones proactivas”. En respuesta a la crisis, el gobierno de Kilifi está tomando medidas para fortalecer la vigilancia en la comunidad y prevenir más incidentes relacionados con la secta. La creciente preocupación pública sobre la seguridad y la formación de sectas ha llevado a las autoridades a intensificar sus esfuerzos para abordar este problema y proteger a la población local.
La investigación en curso por parte de la Unidad de Homicidios de la Dirección de Investigaciones Criminales (DCI) ha permitido identificar y abrir 20 de las 27 fosas potenciales. Las autoridades están realizando pruebas de ADN en los fragmentos humanos encontrados para determinar la identidad de las víctimas. Este proceso exhaustivo es crucial para proporcionar respuestas a las familias de los desaparecidos y buscar justicia para aquellos que han sufrido en manos de la secta.
Este trágico evento está directamente relacionado con la conocida “masacre de Shakahola”, donde muchos miembros de la secta, incluidos niños, murieron tras un ayuno extremo. Se ha informado que algunos sobrevivientes de esta tragedia fueron rechazados por sus comunidades, lo que los llevó a regresar a la zona, intensificando el ciclo de tragedia y desesperación. La vinculación de estas circunstancias con los nuevos hallazgos subraya la necesidad de un enfoque humanitario que, además de la justicia, contemple la reintegración de las víctimas en sus comunidades.
En vista de estos disturbios, once sospechosos han sido arrestados, incluida una mujer vinculada a la compra de la tierra donde se encontraron los cuerpos. Mientras tanto, Mackenzie enfrenta múltiples cargos graves, incluidos asesinato y homicidio involuntario, lo que refleja la gravedad de la situación y el impacto devastador que la secta ha tenido en la vida de muchas personas. A medida que se desarrollan los juicios, la comunidad espera que se haga justicia y que situaciones como esta no se repitan. El caso revela una mezcla de vulnerabilidad social y la necesidad de intervenciones preventivas para proteger a las personas de prácticas destructivas y sectarias en el futuro.