Solidaridad Internacional en el Camino hacia la Democracia en Venezuela

En el reciente Encuentro Regional sobre Solidaridad Internacional para la Democratización de Venezuela, celebrado en Argentina, se destacó la urgentísima necesidad de apoyo internacional para impulsar una transición democrática en el país. Organizado por Cultura Democrática, el Centro de Liderazgo e Innovación y el Christian Democratic International Center, este evento reunió a diversas personalidades políticas, académicas y de la sociedad civil. Durante el evento, los participantes enfatizaron la importancia de mantener y aumentar la presión internacional sobre el régimen de Nicolás Maduro.

La situación en Venezuela es crítica, y esto fue subrayado por Pedro Urruchurtu, coordinador internacional de Vente Venezuela. Señaló que, tras el incremento de la recompensa por la captura de Maduro y la designación del Cartel de los Soles como una organización terrorista por EE. UU., se está observando un creciente movimiento de organización ciudadana en el país. Aquí radica la clave: es esencial alinear la presión interna con la externa para facilitar un cambio efectivo en el poder, argumentó Urruchurtu. La urgente transición no es simplemente una cuestión de tiempos, sino de hitos concretos que deben ser alcanzados.

El enfoque del trabajo interno en Venezuela, según Urruchurtu, debe ser estratégico y clandestino. Esto implica llevar a cabo acciones de alto impacto pero bajo riesgo, manteniendo la comunidad organizada y preparada para el momento propicio. La presión internacional por sí sola no será suficiente; es imperativo que la resistencia interna también esté coordinada para maximizar los efectos de esta dualidad en los esfuerzos de democratización. La unión de ambos frentes es vital para lograr un avance hacia la libertad y la estabilidad de Venezuela y de la región.

Elisa Trotta, secretaria del Foro Argentino para la Defensa de la Democracia, hizo hincapié en el carácter preocupante del régimen chavista, calificándolo como una “tiranía narcoterrorista”. Estableció un paralelismo entre Maduro y figuras históricamente nefastas como Videla y Pinochet. Trotta subrayó el papel crucial de la diáspora venezolana en mantener la crisis del país en la agenda internacional, sugiriendo que su activismo puede ser vital para mantener la presión sobre el gobierno actual.

Expertos como Michaela Hollis y Marcela Campagnoli también participaron en el encuentro, coincidiendo en que la solidaridad internacional es un elemento esencial para apoyar a Venezuela en su búsqueda de democracia. Exhortaron a los países aliados a no desfallecer en sus esfuerzos por presionar al régimen de Maduro, destacando que la estabilidad y la seguridad de toda la región dependen de una Venezuela libre y democrática.

El consenso general entre los participantes fue claro: la solidaridad internacional, combinada con un fuerte esfuerzo interno, es esencial para empujar la agenda democrática en Venezuela. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de actuar y ser vocal en su apoyo a este crucial proceso. Mientras la esclavitud política y la represión persistan en Venezuela, el mensaje es más que claro: los tiempos de acción son ahora, y una Venezuela democrática será la clave para una América Latina más segura y estable.

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