La Visita del Nuncio Apostólico a la Diócesis de Acarigua-Araure: Un Llamado a la Esperanza
En su reciente visita pastoral a la Diócesis de Acarigua-Araure, el Nuncio Apostólico en Venezuela, Alberto Ortega Marín, hizo un importante llamado a toda la sociedad. A lo largo de su estancia, celebró la necesidad de “seguir caminando juntos en la esperanza”, especialmente en tiempos difíciles para muchos venezolanos. Durante su visita de cuatro días a Portuguesa, Monseñor Ortega se reunió con una variedad de grupos, incluidos jóvenes, autoridades y empresarios, dejando una huella de optimismo y compromiso con el futuro.
Una de las grandes inquietudes que resaltó Ortega Marín fue la vital incorporación de jóvenes y laicos en la misión de evangelización. Al enfatizar que “los jóvenes son los evangelizadores de los jóvenes”, instó a la curia diocesana a mantener vivo el deseo de aquellos que están en la juventud. Este enfoque renovador busca no solo fortalecer la fe en las comunidades, sino también inspirar a las nuevas generaciones a tomar un papel activo en la construcción de un futuro más prometedor.
La visita del Nuncio no solo tuvo un enfoque religioso, sino que también se centró en la solidaridad y la responsabilidad social. Ortega Marín expresó su satisfacción al observar la respuesta de la feligresía ante las dificultades que enfrentan muchos a causa de las recientes lluvias en Portuguesa. Resaltó cómo la comunidad se unió para apoyar a los más vulnerables, lo que demuestra que la fe puede ser una fuerza poderosa para la unidad y la ayuda mutua.
En sus conversaciones con los medios de comunicación, el enviado papal compartió su deseo de visitar todas las diócesis del país, llevando la bendición del Papa León XIV y una cercanía sincera al pueblo venezolano. Esta intención refleja la importancia que el Vaticano otorga a la conexión con las comunidades locales, especialmente en un momento de crisis y desesperanza.
Ortega Marín también hizo un llamado a las autoridades civiles y militares, así como a los empresarios, para que asuman su parte en la construcción de una sociedad más equitativa y solidaria. Su mensaje fue claro: la colaboración entre diferentes sectores es clave para solventar los problemas que afectan a la población, y este trabajo en equipo debe extenderse más allá de Portuguesa hacia el resto del país.
Finalmente, la visita del Nuncio Apostólico a Acarigua-Araure se presenta no solo como un momento de reflexión espiritual, sino como un impulso hacia acciones concretas que promuevan la esperanza y la solidaridad en Venezuela. La unión entre la iglesia y la comunidad es crucial en estos tiempos, y la disposición de todos los sectores para colaborar puede marcar una diferencia significativa en el bienestar de la población. En este contexto, queda claro que la misión no es solo religiosa, sino también social, con el fin de construir un futuro mejor para todos.


