El Aumento del Ocumo Deltano en el Oriente Venezolano: Una Oportunidad de Mercado
El ocumo deltano ha comenzado a conquistar el Oriente venezolano, impulsado por una creciente demanda que trasciende el consumo local. Este tubérculo versátil no solo está siendo consumido por las comunidades de Delta Amacuro, sino que también ha captado el interés de industrias emergentes. Joel Rojas, un destacado comercializador en Tucupita, revela que nuevas empresas están introduciendo chips de ocumo al mercado, una alternativa innovadora al plátano. Este fenómeno no solo refleja la adaptabilidad del mercado, sino también la capacidad de los productores locales para satisfacer una demanda en expansión.
En las comunidades waraos del Delta, como Siawani y Winikina, se observa un auge en la producción del ocumo, con muchas familias dedicándose a su cultivo. Aunque tradicionalmente se sembraba para el consumo propio, la necesidad de responder a un mercado urbano en crecimiento ha motivado a los agricultores a cultivar a mayor escala. Este cambio representa una oportunidad significativa para aumentar sus ingresos y diversificar el uso de este tubérculo en la alimentación de la población.
La siembra y cosecha del ocumo es un proceso cuidadoso y respetuoso con el medio ambiente. Este tubérculo prospera en los suelos pantanosos del Delta del Orinoco, un territorio ideal para su desarrollo. Por ejemplo, en Siawani, una familia puede sembrar hasta 2,000 semillas de ocumo, lo que puede producir entre 2,000 y 3,000 kilos en una sola cosecha. La siembra del ocumo ocurre durante todo el año, y su tiempo de cosecha es de aproximadamente nueve meses, lo que le otorga un rendimiento constante en el tiempo.
Una de las características destacadas del ocumo deltano es su cultivo libre de químicos. Los waraos que lo siembran implementan prácticas agrícolas tradicionales sin el uso de pesticidas, lo que lo convierte en un alimento mucho más seguro en comparación con otros carbohidratos procesados. Aunque el ocumo es vulnerable a ciertas plagas y enfermedades, el riesgo es manejable, gracias a la capacidad de las comunidades para cazar los animales que amenazan la producción.
Desde el punto de vista comercial, el ocumo se vende entre 10 y 15 bolívares por kilo en las comunidades locales. Transportistas y compradores intermedios son fundamentales en la cadena de distribución, trasladando el producto a los puertos de Tucupita y Barrancas del Orinoco. Desde estos puntos, se realiza la venta mayorista hacia mercados de mayor envergadura, como Ciudad Guayana, Maturín y la Gran Caracas. Este sistema no solo apoya la economía local, sino que también ayuda a llevar un producto de calidad a las mesas de muchas familias venezolanas.
La industria de confitería también ha comenzado a reconocer el potencial del ocumo en la producción de snacks. Joel Rojas destaca que una conocida empresa ha iniciado la compra de ocumo para procesarlo en chips, proporcionando una nueva alternativa en el mercado. Esto abre las puertas a un uso más amplio del tubérculo y a la posibilidad de que el ‘ocumo deltano’ se convierta en un referente de calidad y salud en la industria alimentaria. Las ventajas competitivas de este tubérculo, incluyendo su cultivo orgánico y su versatilidad, lo están posicionando como un alimento favorito para la Nueva Venezuela.
En resumen, el ocumo deltano se está posicionando como un producto clave en el Oriente venezolano, beneficiando tanto a los productores locales como a los nuevos mercados emergentes. Con un enfoque en prácticas agrícolas sostenibles y una creciente demanda por alimentos saludables, el futuro del cultivo de ocumo parece prometedor. Este tubérculo, que se cultiva en condiciones óptimas y se ofrece al mercado de manera responsable, no solo representa una fuente de ingresos, sino también una oportunidad para promover un estilo de vida más saludable entre los consumidores venezolanos.


