Campaña ‘Si enciendes tu moto, no apagues tu vida’: La lucha contra los accidentes de tránsito en Venezuela
En un contexto alarmante de aumento de accidentes de tránsito en Venezuela, el Ministerio Público ha lanzado la campaña “Si enciendes tu moto, no apagues tu vida”. Esta iniciativa tiene como objetivo primordial reducir las estadísticas de siniestralidad en las que están involucrados los motociclistas. De acuerdo con el fiscal general Tarek William Saab, se ha decidido prohibir las “motopiruetas” en todo el país debido a su peligrosidad y naturaleza temeraria. La campaña surge como una respuesta directa a un problema que ha cobrado vidas y dejado a muchas personas con secuelas permanentes tras sufrir accidentes trágicos.
El fiscal Saab argumentó que las maniobras acrobáticas en motocicleta son “suicidas”, y condenó la práctica de realizar estas acrobacias en presencia de niños o en áreas muy transitadas. Según Saab, quienes participan en estas actividades a menudo presentan comportamientos que podrían considerarse un trastorno, dado que ponen en riesgo no solo su propia vida, sino también la de otros. Además, el fiscal hizo un énfasis significativo en el hecho de que muchas de estas personas terminan con discapacidades que marcan su existencia de forma irreversible, preguntándose retóricamente qué sentido tiene atentar contra la propia vida.
Los datos proporcionados por el Observatorio de Seguridad Vial (OSV) son contundentes: en julio de 2025, 119 personas perdieron la vida y 393 resultaron heridas en accidentes de tránsito en Venezuela, de los cuales 64 eran motociclistas. Este grupo representa el 54% del total de muertes en siniestros viales en ese mes. Las cifras indican un impacto desproporcionado en términos de fatalidades entre los motorizados, reforzando la urgencia de campañas como la mencionada anteriormente. Este problema no solo afecta a los motoristas, sino que también plantea una amenaza significativa para otros usuarios de la vía.
La controversia en torno a las motopiruetas se intensificó en junio de 2024, cuando el presidente Nicolás Maduro sugirió regular esta actividad, que considera un “deporte nacional”. Durante un acto en Caracas, Maduro firmó un documento que reconoce oficialmente las motopiruetas como parte de la cultura deportiva del país, lo que despertó una ola de críticas de la población y de ciudadanos preocupados por la seguridad vial. Muchos argumentan que esta medida contradice los esfuerzos por reducir la siniestralidad y fomenta un comportamiento irresponsable entre los motociclistas.
A pesar de que la campaña del Ministerio Público intenta abordar el problema desde una perspectiva preventiva, el apoyo oficial a las motopiruetas ha generado confusión y frustración. Los motociclistas han aumentado su presencia en vías principales, llevando a cabo maniobras peligrosas en un entorno que ya se caracteriza por su riesgo. Esto no solo pone en peligro a los conductores de motocicletas, sino también a los automovilistas y peatones. La falta de una regulación clara y coherente respecto a estas prácticas ha creado un ambiente propicio para el caos en las carreteras.
La importancia de campañas como “Si enciendes tu moto, no apagues tu vida” radica en su capacidad para levantar conciencia entre la población sobre los peligros de las acrobacias en moto. Estas iniciativas son cruciales para intentar cambiar la cultura de riesgo que se ha arraigado en la comunidad motociclista. La educación y la prevención son herramientas esenciales para disminuir las cifras de accidentes de tránsito y para fomentar un comportamiento más responsable en carretera. Sin la colaboración de todos los sectores de la sociedad, las estadísticas de siniestralidad seguirán siendo alarmantes y el riesgo para la vida de miles de venezolanos permanecerá latente.
La lucha por la seguridad vial en Venezuela es un tema que debe mantenerse en la agenda pública. La combinación de campañas educativas efectivas, el refuerzo de las leyes pertinentes y una revisión crítica de las políticas actuales podrían ser pasos fundamentales hacia una reducción real de los accidentes de tránsito. La vida de miles de personas está en juego y es fundamental que tanto el gobierno como los ciudadanos se unan en la tarea de asegurar el bienestar colectivo en las carreteras del país. La prevención y la responsabilidad son, sin duda, claves para prevenir tragedias futuras.