Maduro Invoca la Proclama de Cipriano Castro ante Tensiones Internacionales
En un reciente acto desde la sede del Legislativo en Caracas, Nicolás Maduro evocó la histórica proclama de Cipriano Castro ante la posibilidad del envío de buques norteamericanos al mar Caribe, cerca de aguas venezolanas. Esta declaración, transmitida obligatoriamente por cadenas de radio y televisión, reafirmó la postura de Maduro frente a lo que considera una amenaza inminente por parte de las potencias extranjeras, recordando un episodio crucial de la historia venezolana de 1902.
Cipriano Castro enfrentó en su tiempo un bloqueo naval impuesto por potencias europeas descontentas con la situación económica y la deuda externa del país. Maduro se sumó a esta narrativa al señalar que Castro describió el conflicto como una “desigual” lucha entre Venezuela y “las dos naciones más poderosas de Europa”. Este enfoque busca conectar la historia con la actualidad, resaltando la resistencia venezolana frente a agresiones extranjeras.
Castro, en su proclamación, advirtió que Venezuela estaba en un estado de vulnerabilidad, citando que “convalecía de largos y dolorosos quebrantos”. Él mostró su disposición a sacrificarlo todo por la patria, lo que resonó en el discurso de Maduro. Este último enfatizó que las agresiones de entonces fueron también un ataque a la soberanía nacional, reflejando un relato de unidad y resistencia contra la opresión externa que se repite en la política actual.
Es importante destacar que mientras Maduro citó la proclamación de Castro, omitió mencionar el papel crucial que tuvo Estados Unidos en la resolución de dicho conflicto. El presidente Theodore Roosevelt intervino para poner fin a la disputa, recordando a las potencias europeas el principio de la Doctrina Monroe, que establece el rechazo a la intervención de potencias europeas en las Américas. Esto llevó a la firma de los Protocolos de Washington en 1903, que resolvieron el levantamiento del bloqueo naval.
Los Protocolos de Washington no solo pusieron fin al bloqueo, sino que también renegociaron la abultada deuda externa de Venezuela, reduciéndola significativamente. Esto refleja cómo las intervenciones extranjeras pueden ser tanto un desafío como una oportunidad en el contexto latinoamericano. Maduro, al evocar este episodio, intenta fortalecer la narrativa del país como víctima de agresiones, reforzando su discurso antiimperialista ante la población.
La proclamación y la historia de Cipriano Castro, por tanto, sirven como vehículo para que Maduro resuene emocionalmente con un pueblo que ha enfrentado muchas adversidades. Al hacer paralelismos entre el pasado y el presente, el líder chavista busca no solo legitimar sus acciones, sino también galvanizar a los venezolanos en torno a una causa común: la defensa de la soberanía nacional ante lo que consideran injerencias extranjeras. A medida que la política internacional continúa desarrollándose, el legado de Castro podría seguir informado el discurso político de Venezuela en el siglo XXI.













