La Lucha de una Madre: El Caso de Jonathan Guillermo Torres Duque
Rhoda Torres, cineasta y actriz reconocida, se ha convertido en un símbolo de lucha y resistencia en Venezuela ante la detención injusta de su hijo, Jonathan Guillermo Torres Duque. Jonathan, de 25 años, ha estado detenido desde octubre de 2024 en el estado Táchira, en un contexto marcado por la controversia poselectoral. La situación ha llevado a su madre a utilizar las redes sociales para elevar su voz y pedir la liberación de su hijo, quien ha soportado diez meses de encarcelamiento sin justificación clara. Este caso refleja no solo el sufrimiento individual de una madre, sino también la realidad de muchos venezolanos en un sistema judicial en crisis.
A través de un conmovedor video publicado en su cuenta de Instagram, Rhoda Torres compartió su angustia y desesperación. En el video, denuncia la detención de Jonathan, quien fue arrestado el 27 de octubre de 2024 en la alcabala de Peracal al regresar a Venezuela. Aunque al principio se le dijo a la familia que Jonathan sería “llevado a una investigación”, nunca se le dio la oportunidad de ser liberado y fue trasladado a la cárcel de El Rodeo I. Esta situación generó un periodo de seis meses y medio durante los cuales la familia estuvo en la incertidumbre total sobre el paradero de Jonathan.
La situación de Jonathan es parte de un fenómeno más amplio en Venezuela, donde miles de personas han sido detenidas tras las elecciones del 28 de julio. Los resultados de estas elecciones fueron cuestionados por observadores internacionales, lo que generó tensiones adicionales y un aumento en las detenciones. Rhoda ha mencionado que su hijo es uno de casi 2,000 detenidos en este contexto, lo que pone de relieve la gravedad de la situación política y social en el país. La madre ha hecho un llamado al Ministerio Público y al fiscal Tarek William Saab, pidiendo justicia y reclamando que se escuche su clamor por la liberación de su hijo.
La detención de Jonathan ha generado una ola de empatía y solidaridad, tanto a nivel nacional como internacional. La comunidad artística y cinematográfica ha alzado su voz para apoyar a Rhoda, reconociendo que su lucha es un reflejo de las injusticias que enfrentan muchas familias en Venezuela. Este apoyo resuena especialmente con quienes hayan experimentado situaciones similares de detención arbitraria y abuso de poder. La situación de Jonathan ha enfatizado la necesidad de un cambio en el sistema judicial del país, así como un reclamo por el respeto a los derechos humanos.
Más allá de lo personal, la historia de Rhoda y Jonathan invita a la reflexión sobre el estado actual de la justicia en Venezuela. La falta de transparencia en los procesos judiciales y las detenciones arbitrarias son cuestiones que no solo afectan a los individuos, sino que también repercuten en la cohesión social y la confianza en las instituciones. Las palabras de Rhoda, “Ya no más sufrimiento ni injusticias para mi hijo y toda la familia, por favor. Entréguenme a mi hijo”, resuenan como una súplica que va más allá de su situación, convirtiéndose en un clamor por justicia en un país donde el miedo y la represión parecen ser la norma.
El llamado de Rhoda Torres no es solo un pedido individual, sino un grito colectivo por la verdad y la justicia en Venezuela. A medida que el clima político sigue siendo volátil y las tensiones persisten, la historia de Jonathan representa un microcosmos de las luchas de muchos venezolanos. La atención internacional sobre su caso y el activismo de su madre podrían ser factores claves en la búsqueda de derechos y libertades en un contexto marcado por la injusticia.
En conclusión, la situación de Jonathan Guillermo Torres Duque sigue siendo un recordatorio del impacto devastador que las detenciones arbitrarias pueden tener en las familias y en la sociedad en general. La valiente acciones de su madre, Rhoda Torres, iluminan un camino hacia la esperanza, la resistencia y el cambio. Al clamar por la liberación de su hijo, ella no solo defiende su derecho como madre, sino que también defiende la lucha por un sistema más justo y humano en Venezuela. Su historia continúa inspirando a otros a levantar la voz y a exigir justicia, recordándonos que cada caso de injusticia individual es una oportunidad para cambiar el rumbo de una nación.













