Simulacro Electoral en Venezuela: Desconfianza y Realidad
El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela llevó a cabo un simulacro electoral con la intención de mostrar una imagen de confianza y organización ante las elecciones del 25 de mayo. Sin embargo, esta convocatoria fracasó en atraer a la ciudadanía, revelando la profunda desconfianza que muchos venezolanos sienten hacia el proceso electoral. Este evento no solo simboliza una estrategia del régimen, sino que también pone de manifiesto la crisis de legitimidad que enfrenta.
Jesús Castellanos, un exfuncionario del CNE con más de 20 años de experiencia, compartió su perspectiva sobre este simulacro durante una entrevista en NTN24. Castellanos afirmó que, tras el 28 de julio, el CNE ha experimentado un cambio pero que sigue conformado por los mismos rectores designados en 2023. Esta continuidad indica que, aunque el CNE pretenda reinventarse, su esencia se mantiene intacta, lo que añade una capa de desconfianza hacia el proceso electoral que se avecina.
Según Castellanos, el CNE parece estar más enfocado en cumplir con los requisitos impuestos por el régimen que en garantizar un proceso electoral transparente. El simulacro fue realizado sin una promoción adecuada, lo que ha sido interpretado como un intento del gobierno de “pasar la página” tras eventos pasados, pero en realidad, este ejercicio ha reafirmado la falta de objetividad y legalidad del actual organismo electoral.
La desesperación por recuperar algún tipo de legitimidad perdida en elecciones anteriores es palpable. Castellanos subraya que no existen condiciones electorales adecuadas en el país, lo que podría insinuar que el simulacro tenía como meta probar un nuevo sistema automatizado de votación. Esto plantea preguntas sobre la corrección y transparencia que los ciudadanos pueden esperar en las próximas elecciones.
La percepción pública del CNE está dañada, y eventos como este simulacro solo sirven para intensificar el escepticismo de los votantes. Los venezolanos, cansados de procesos que no cumplen con estándares democráticos, rechazan la legitimidad que el régimen intenta forjar. Este ciclo de desconfianza puede resultar en un bajo índice de participación en futuras elecciones, afectando la legitimidad del resultado.
En conclusión, el simulacro electoral del CNE ha fallado en su objetivo de generar confianza y resalta la desconfianza generalizada entre la población venezolana. A medida que se acercan las elecciones, la presión sobre el CNE y el régimen aumenta, y la búsqueda de una legitimidad real se torna más crítica. Las futuras decisiones electorales dependerán no solo de las acciones del CNE, sino también de la voluntad del pueblo que exige un cambio genuino y transparente.













