El reciente inicio de operaciones del buque ‘One Guyana’ y sus implicaciones geopolíticas en el Esequibo
El buque de producción, almacenamiento y descarga ‘One Guyana’, operado por ExxonMobil, ha comenzado sus actividades en las aguas del Esequibo, un territorio en disputa entre Venezuela y Guyana. A pesar de la condena inmediata del régimen de Nicolás Maduro y el secreto tensionado del conflicto territorial, la empresa estadounidense sigue adelante con sus planes de exploración y explotación petrolera.
La Cancillería venezolana emitió un comunicado denunciando que estas operaciones se realizan en áreas marítimas que aún carecen de delimitación, declarando así su ilegalidad bajo el derecho internacional. Venezuela insiste en que la exploración y explotación de crudo por parte de ExxonMobil podría acarrear serias consecuencias políticas y jurídicas, reflejando una postura firme en la defensa de su territorio en disputas.
Recientemente, Venezuela ha llevado a cabo elecciones regionales y locales, que incluyeron la elección de autoridades en el área en controversia. Sin embargo, estas acciones no han logrado calmar las tensiones, y el régimen considera que las actividades de la compañía estadounidense son un desafío directo a su soberanía. La esperanza de una solución diplomática parece esfumarse a medida que ExxonMobil avanza en sus operaciones.
En 2024, la compañía anunció su plan de perforar dos nuevos pozos en el centro de Stabroek, un proyecto que ha avivado aún más las tensiones con Venezuela. La reciente concesión otorgada a ExxonMobil aumentó las voces de preocupación en Caracas, que considera ilegales estos permisos. Este desarrollo resalta la división existente entre la legalidad internacional y las aspiraciones económicas que Guyana busca alcanzar a través de sus recursos petroleros.
El proyecto Whiptail, que involucra una inversión de 12,700 millones de dólares, tiene como objetivo aumentar la producción de crudo en Guyana a alrededor de 1.3 millones de barriles por día. En la actualidad, Guyana ya produce más de 600,000 barriles diarios y busca maximizar sus beneficios económicos de la riqueza petrolera en las aguas en disputa. Esto ha llevado a una escalada de las tensiones entre los vecinos, una situación que podría volverse crítica si no se manejan adecuadamente.
La disputa sobre el Esequibo ha llegado a instancias legales, ya que en 2018, Guyana llevó el caso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), esperando que se ratificara un laudo de 1899 que fijó las fronteras actuales. Sin embargo, Venezuela rechaza la jurisdicción de la CIJ, argumentando que la base para una solución debe ser el Acuerdo de Ginebra de 1966, el cual establece parámetros para una resolución negociada. Este conflicto territorial no solo pone en riesgo la estabilidad regional, sino que también refleja las complejas dinámicas de poder y la lucha por recursos estratégicos en la región del Caribe.
En conclusión, el inicio de operaciones del buque ‘One Guyana’ en el Esequibo representa un punto de inflexión en la ya tensa relación entre Venezuela y Guyana. Las implicaciones de estas actividades petroleras son profundas, tanto a nivel político como económico. Mientras Venezuela defiende su soberanía, los intereses de energía de ExxonMobil continúan creciendo, planteando la necesidad urgente de un diálogo efectivo y soluciones pacíficas que beneficien a ambas naciones.













