La Evolución del Uso de Monedas en Venezuela: Un Análisis de Ecoanalítica
En los últimos meses, Ecoanalítica ha estado vigilando de cerca los patrones de transacciones en Venezuela y ha identificado un notable giro en el uso de las monedas del país. Según el economista Asdrúbal Oliveros, el bolívar ha visto un aumento significativo en su uso, alcanzando un 84% de las transacciones totales, mientras que la dolarización, que había dominado en años anteriores, retrocede hasta representar solo el 15.8%. Este cambio es un fenómeno interesante que revela no solo la dinámica económica de Venezuela sino también las variaciones en el comportamiento de consumo en diferentes ciudades.
Predominio del Bolívar en Caracas y Mérida
Uno de los hallazgos más fascinantes es que en las ciudades más grandes como Caracas y Mérida, el uso del bolívar es abrumador. En Caracas, se reporta que el 93% de las transacciones se realizan en bolívares, mientras que en Mérida, esa cifra alcanza el 91%. Esto indica que a pesar de la crisis económica que ha asolado al país, hay una inercia en el uso del bolívar, específicamente en áreas urbanas donde la población sigue utilizando la moneda nacional para la mayoría de sus compras. Sin embargo, esto plantea interrogantes sobre la confianza del consumidor en el bolívar, un activo que históricamente ha mostrado volatilidad.
La Diferencia en las Ciudades Fronterizas
Por el contrario, en las ciudades fronterizas de Venezuela, como Maracaibo y Táchira, la situación es diferente. Estas áreas presentan un mayor uso de divisas, con el 24% y 23.4% de las transacciones realizadas en dólares, respectivamente. Esto se debe en gran medida a la proximidad a los mercados internacionales y a la influencia de la economía colombiana. Aun así, el uso del bolívar en estas ciudades también ha aumentado, lo que refleja un cambio en la percepción de la moneda nacional en relación con la inflación y el poder adquisitivo.
Margarita: Un Caso Especial
En la turística ciudad de Margarita, casi el 49% de las transacciones se lleva a cabo en divisas. Este alto porcentaje puede atribuirse al turismo y a una economía más orientada al gasto en moneda extranjera. Los turistas, que generalmente están más dispuestos a gastar en dólares, han contribuido a la popularidad de esta moneda en el área. Sin embargo, esta dependencia de divisas presenta sus propios riesgos, especialmente en un entorno donde el valor del bolívar sigue erosionándose.
La Vulnerabilidad del Uso del Bolívar
El economista Oliveros advierte sobre los riesgos de utilizar bolívares en un contexto de desaceleración de inflación. El bolívar, aunque ha repuntado en uso, sigue siendo una moneda cuya estabilidad es cuestionable. “¿Cómo te proteges de esos bolívares que van perdiendo valor en el tiempo?”, plantea Oliveros. Este dilema se convierte en un tema crucial para los venezolanos que intentan preservar su poder adquisitivo mientras navegan en un mercado lleno de incertidumbres. A medida que el bolívar pierde su valor, los consumidores tienden a ser más cautelosos y prefieren pagar en divisas por productos de mayor durabilidad, como electrodomésticos y equipos electrónicos.
Cambios en el Uso de Divisas
Otro punto notable en el análisis de Ecoanalítica es la disminución del uso de efectivo en dólares, por primera vez en seis años. El stock de dólares en efectivo ha caído de más de ocho mil millones de dólares en noviembre de 2024 a menos de cinco mil millones en abril de 2025. Este descenso puede indicar un cambio en la confianza del consumidor y un ajuste en la economía informal, donde el efectivo en divisas solía ser el rey. La caída en el uso de efectivo sugiere que las personas están buscando maneras diferentes de manejar y gastar su dinero, posiblemente a través de tarjetas internacionales, aunque su porcentaje sigue siendo marginal en comparación con el uso del efectivo.
Conclusión
En resumen, la dinámica del uso de monedas en Venezuela está en constante evolución. Los hallazgos de Ecoanalítica son un reflejo de un país en transformación, donde el bolívar ha recuperado terreno, pero persisten desafíos significativos. La situación varía dependiendo de la región, y las ciudades fronterizas y turísticas presentan un panorama distinto al de las capitales. Esta realidad plantea tanto oportunidades como riesgos para los consumidores, que deben navegar un mercado donde la confianza en la moneda nacional sigue siendo frágil. La economía venezolana sigue enfrentando desafíos complejos, pero la adaptabilidad de sus ciudadanos es un testimonio de su resiliencia en tiempos de incertidumbre.













