Exigen el Regreso de Niños Venezolanos Separados en EE. UU.
En la capital venezolana, Caracas, una masiva movilización tuvo lugar el pasado jueves, donde cientos de personas se unieron para clamar por el regreso de al menos 30 niños que han sido separados de sus padres durante procesos de deportación desde Estados Unidos. La protesta fue organizada cerca de la sede de las Naciones Unidas en Venezuela, destacando una gigantografía con los rostros de cada uno de los menores bajo el mensaje conmovedor: “Hijos, son nuestros, los queremos de vuelta”.
Las historias de los padres son desgarradoras. Mariale Castellano, quien fue deportada a Venezuela el 28 de mayo, suplica por el retorno de su hija de nueve años, Marelbis Valentina, quien se encuentra al cuidado de una familia sustituta en EE. UU. Castellano relató la difícil experiencia de haber esperado, entre cuatro y cinco meses, su deportación junto a su hija sin éxito. Este tipo de situaciones pone en evidencia el dolor que viven las familias separadas a causa de las políticas migratorias.
La manifestación se caracterizó por una atmósfera de esperanza a pesar del sufrimiento. Los participantes portaban globos blancos y pancartas que rezaban: “SOS, USA, Liberen a nuestros hijos”. Una comitiva de los manifestantes hizo entrega de una carta a los funcionarios de la ONU en Venezuela, pidiendo “una acción urgente” para devolver a los niños a sus hogares con sus padres. “Hoy hemos ido a la ONU, todavía hay tiempo para que la ONU pueda hacer algo digno”, afirmó Nahum Fernández, jefe de gobierno del Distrito Capital, enfatizando la necesidad de intervención urgente.
El contexto detrás de esta demanda es un reclamo más amplio que va más allá de los 30 niños mencionados. El gobierno de Venezuela ha denunciado el “secuestro” de al menos 18 niños entre 1 y 12 años en EE. UU., lo que ha llevado a un aumento en los reportes sobre menores separados de sus familias. La angustia de las familias que enfrentan la separación durante procesos migratorios resuena en cada rincón de esta manifestación, que busca recordar que detrás de las cifras hay historias y vidas humanas.
Además del regreso de los niños, el gobierno venezolano también reivindica la repatriación de 252 migrantes que fueron expulsados el 15 de marzo hacia El Salvador bajo la administración del expresidente Donald Trump. Esta situación ha generado un gran descontento entre los familiares de los afectados, quienes hicieron un llamado directo a Trump: “Devuelve a nuestros niños, ellos son venezolanos”, clamó María Venegas, quien tiene un familiar que fue enviado al Centro de Confinamiento del Terrorismo en El Salvador.
Las cifras son alarmantes; entre febrero y la primera semana de julio de este año, se estima que aproximadamente 7.000 migrantes han regresado a Venezuela desde EE. UU. y México, con alrededor de 1.000 niños en esa cifra, distribuidos en 41 vuelos. Estas estadísticas reflejan un problema que va más allá de la simple deportación: señala una crisis de derechos humanos que afecta a los más vulnerables, los niños.
En conclusión, la movilización en Caracas es una clara manifestación del dolor y la resistencia de las familias venezolanas que exigen justicia y la reunificación con sus seres queridos. Este llamado no solo es una exigencia política, sino una súplica humanitaria que debe ser escuchada por la comunidad internacional, especialmente por entidades como la ONU, que tienen la responsabilidad de proteger los derechos de los niños y de las familias en situación de vulnerabilidad. La situación actual exige no solo atención, sino acciones concretas para revertir la separación de familias y asegurar el regreso seguro de los niños a sus hogares.













