Vito Modesto Franklin: Un Ícono Teatral de Caracas
A lo largo del siglo XX, Caracas fue testigo del impacto de un personaje singular: Vito Modesto Franklin. Su figura no solo ha dejado una huella en la cultura popular, sino que también ha sido fundamental en la historia del teatro venezolano. En el ensayo La ciudad como escenario: Vito Modesto Franklin, duque de Rocanegras, escrito por el dramaturgo Daniel Herrera, se exploran las múltiples facetas de este guaireño que contribuyó a darle vida al ámbito teatral del país. Esta obra, que ganó la mención de ensayo teatral en la II Bienal Nacional de Literatura César Rengifo, fue presentada en la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven) 2025 por la Compañía Nacional de Teatro.
Daniel Herrera inicia su investigación sobre Vito Modesto a partir de sus lecturas de dos obras de Aquiles Nazoa: Los humoristas de Caracas y Caracas, física y espiritual. La curiosidad de Herrera lo llevó a profundizar en la cultura teatral de la época, centrándose en las páginas del semanario Fantoches, creado por Leoncio Martínez. Este acercamiento revela un mundo fascinante donde la frontera entre la ficción y la realidad se vuelve difusa. Vito Modesto, conocido por ser un caletero, vivió una serie de incidentes que lo llevaron a ser apresado, pero tras su liberación, regresó a Venezuela completamente transformado.
Entre sus contribuciones más notables, Vito Modesto fue propietario del Teatro Olimpia en Caracas, donde desarrolló el género del cuplé, una forma teatral musical muy popular en su tiempo. Su personalidad exuberante y marcada por los carnavales dejó una impresión indeleble en el imaginario caraqueño. Además, su personaje del duque de Rocanegras, que mezcla humor y sátira, se ha convertido en una referencia esencial para entender la vitalidad de la comedia en la escena venezolana.
El ensayo Vitoquismo, que surgió como una investigación inicial para una obra teatral, busca sumergir al espectador en la Caracas de los años 20. Con una ambientación musical que refleja la época, Herrera plantea que es vital recordar que a menudo buscamos fuera lo que tenemos a nuestro alrededor; un mensaje que resuena con el imaginario colectivo de Venezuela. Aquí, Vito se convierte en un símbolo de la dualidad del venezolano que, a pesar de los desafíos, sigue encontrando alegría y sentido de pertenencia en sus propias raíces.
El término “vitoquismo” se ha popularizado en el lenguaje coloquial venezolano, derivando en expresiones como “vitoco” y “vitoqueado”, que transmiten una idea de presunción muy asociada al humor caraqueño. Este legado lingüístico es un testimonio de cómo Vito Modesto ha permeado la cultura popular y el habla cotidiana, manteniendo viva su esencia en la identidad nacional.
Por último, es de destacar que la investigación de Herrera fue reconocida durante el 2do Festival de Nuevos Dramaturgos Javier Moreno, donde se presentó Vitoquismo como lectura dramatizada. Este reconocimiento no solo valida el trabajo de Herrera, sino que también reitera la importancia de revivir y reinterpretar las contribuciones de figuras como Vito Modesto Franklin, asegurando que su legado siga resonando en las generaciones futuras y en el ámbito teatral de Venezuela. Así, el espíritu de Vito Modesto continúa iluminando el escenario cultural de Caracas, reafirmando su lugar como un ícono inigualable del teatro venezolano.













